Expresión. Aquí, con el sentido decayendo entre la idea, nada se conmueve, nada nos acontece, pero el segundero no detendrá su seguir sólo por ello, al contrario, mostrará cada faceta clave de lo que hemos querido entender de esta apariencia. Nada le debemos, sin embargo, nos atormenta (mas bien, nos atormentados) de un inexorable andar lleno-vacío de sentido, el cual día a día dedicamos a subvertir en trivialidad.
¿Acaso es el mundo un mero conjunto de grises? ¿Es qué no es su error el mayor símbolo de perfección? Días pasa el hombre que en fútil decisión proclama que ya nada vale mas que sí mismo, que su propio límite es la razón para considerar vacío su palabra y andar.
¿Por qué no he de errar? ¿Por qué he de proclamar que el mundo es cruel en su ilógica imperfección? Nada existe, nada se entiende bajo el contraste de un estado sombrío y torpe ante la circunstancia. El universo se torna pequeño y frágil ante una débil perspectiva.
Todo es cuestión de perspectiva, del lente usado para el filtrado del sendero, de las imágenes y de los tonos, del vacío que decides llevar. Cualquier instante es tan sublime en su imperfección, que hasta el polvo mas idiota es armonía. Todo es la justificación del todo, es "nada" la congregación de idea que nos lleva a escatimar de lo sublime que son sus infinitas posibilidades, es su último detalle, la sutileza propia del universo.
Y es que todo es naranja, absurdamente naranja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario